Tengo dolor crónico. Que puedo hacer?

Tengo dolor crónico. Que puedo hacer?

Si eres uno de los millones de adultos que sufren de dolor crónico o enfermedad, puede haber algunas buenas noticias: un programa basado en Mindfulness ocho semanas ha demostrado ser eficaz en el alivio del dolor.

Qué ocurre cuando el dolor jamás llega a irse y forma parte de la vida del individuo? Entonces estamos delante de un problema de dolor crónico

El dolor crónico llega a hacer que las personas se planteen el para qué y el por qué de la vida.

Normalmente tenemos la experiencia de que el dolor es pasajero y controlable, pero cuando aparece un dolor resistente, que no se pasa, nuestra concepción del mundo se tambalea.

Surge entonces la necesidad de construir una nueva vida en la que tenga sentido la existencia de un dolor que no se puede evitar y en la que podamos dar cabida a:

  • Sensaciones corporales incontrolables.
  • Limitaciones en la capacidad corporal.
  • Pérdida de contacto social.
  • Problemas laborales que pueden incluir incertidumbre económica, etc.

El dolor es un síntoma de alta prevalencia. Así un reciente estudio realizado por la Sociedad Española del Dolor (SED) pone de manifiesto que,

Uno de cada tres españoles (30,1%) había sufrido el día anterior a la encuesta, algún tipo de dolor, siendo las mujeres las más afectadas, con un 37,6% de respuestas afirmativas, frente a 21,1% de los hombres.

Datos prácticamente coincidentes con los que aporta un estudio sobre el dolor en la práctica diaria del médico de Atención Primaria, realizado por el Gabinete de Estudios Sociológicos Bernard Krief, según el cuál, más de la mitad de la población (54,9%) ha padecido algún tipo de dolor en un periodo de dos meses.

Es por ello, que no debe extrañar que el dolor sea el síntoma que supone la causa más frecuente de consulta en atención primaria 2-5, estimándose que dos de cada tres personas acuden al médico por dolor.

Así las consultas por dolor podrían suponer un 19,1% del total del cupo de una población de aproximadamente 350.000 habitantes

Cuando se trata de dolor crónico, la clave es aprender a vivir con ella en lugar de tratar en vano de evitar o erradicarla.

Según un estudio de Oye Gureje y sus colaboradores, aproximadamente el 23% de las personas sufre dolor crónico. Esta tasa se incrementa con la edad, llegando a afectar hasta un tercio de la población anciana.

Además, la propia Organización Mundial de la Salud reconoce que es un problema altamente incapacitante en todas sus formas: dolor lumbar, artritis, cefalea, fibromialgia, entre muchas otras.

Cuando tenemos la más mínima sensación de dolor, queremos que se vaya inmediatamente

El dolor crónico es frustrante y debilitante. La última cosa que queremos hacer es prestar más atención a nuestro dolor.

El Mindfulness enseña a las personas con dolor crónico a sentir curiosidad por la intensidad de su dolor, en lugar de dejar que sus mentes se centren en pensamientos como “esto es horrible”.

Este enfoque es muy diferente de lo que nuestro cerebro de forma natural hace cuando experimentamos la sensación fisiológica del dolor. Nuestras mentes suelen lanzarse a una larga lista de juicios y pensamientos negativos.

La práctica de mindfulness puede cambiar profundamente nuestra relación con el dolor e impedir que su manifestación crónica acabe encadenándonos al sufrimiento y la desdicha.

Aunque esto es algo que se sabe desde hace 2600 años, se ha visto corroborado por los recientes descubrimientos realizados en los campos de la medicina y de la neurociencia.

Una cosa es tener dolor y emociones y otra muy distinta verse gobernada por ello.

Vidyamala ha hecho una contribución muy importante al diálogo entre mindfulness, la medicina y la psicología actual. TU NO ERES TU DOLOR.

Este libro, arraigado en su propia experiencia, puede ser un gran apoyo para quienes viven sumidos en el dolor y buscan nuevas formas de trabajar con el dolor y la enfermedad.

El trabajo con Mindfulness permite conectar con una forma diferente de estar con el dolor y de ayudar a las personas, cambiando el modo de lucha o evitación del dolor por la aceptación de lo que ya está presente.

  • Ayuda en la aceptación del dolor
  • Enseña en la observación del dolor
  • Aporta una percepción más precisa del dolor

La persona que sufre dolor puede creer, en un primer momento, que su dolor crónico se mantiene constante, y si le presta atención verá que hay diferentes intensidades a lo largo de su evolución. Este conocimiento ayuda a reducir la frustración y la ansiedad.

El mindfulness aporta calma y serenidad.

No hace falta estar practicando mindfulness para sentir sus beneficios para el dolor crónico.

Ese es el hallazgo de un estudio en la revista Frontiers in Human Neuroscience lo que demuestra que la meditación cambia la respuesta cerebral a los estímulos emocionales, incluso en los momentos en que el paciente no está meditando activamente.

En mindfulness para la salud realizamos cursos de 8 semanas, somos profesores acreditados por respira vida, es un curso en cual se entrega el libro “Tu no eres el dolor”

Se realizan practicas y se expone como aliviar el dolor, reducir el estrés y recuperar el bienestar personal.

Si deseas información escríbenos a: mindfulnessparalasalud@gmail.com

Jose Lacoma & Nina Asuel. Profesores de mindfulness

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