Cuando las cosas van mal, Soy compasivo

Una forma más profunda de lidiar con nuestras emociones es tratarnos globalmente, cultivando la autocompasión y la amabilidad hacia nosotros. En situaciones dolorosas en el que las emociones negativas nos desbordan, algunas personas se infligen un autocastigo en vez de la comprensión que conlleva la autocompasión.

En 1989, en un encuentro del Dalai Lama con occidentales, se sorprendió cuando le preguntaron por el odio a sí mismo que sienten algunas personas, no entendió esa expresión ni ese tipo de autocastigo (8).

En occidente el término autocompasión se asocia con sentir lástima de uno mismo, en vez de asumir con nosotros la compasión que sentiríamos hacia otras personas y vernos con ojos amables.

El término tibetano tsewa, que significa afecto o compasión, no solo se refiere a los demás, sino también a uno mismo (9).

La autocompasión, lejos de buscar lástima, requiere un enfoque equilibrado de las experiencias negativas, es una forma de aceptación, pero en vez de aceptar un sentimiento o un pensamiento, la autocompasión es la aceptación de la persona.

El concepto de autocompasión en el ámbito de la psicología fue definido por Kristin Neff, psicóloga de la Universidad de Texas, en Austin. Tiene tres componentes interrelacionados: ser amable y comprensivo con uno mismo en lugar de ser autocrítico, reconocimiento de la humanidad común en nuestra experiencia dolorosa, frente al autoaislamiento y el ensimismamiento, y toma consciente y equilibrada de los pensamientos y sentimientos dolorosos, en lugar de evitarlos o sobreidentificarnos con ellos (10).

El aspecto central de la autocompasión, tratarse uno mismo amablemente cuando las cosas van mal, puede manifestarse en acciones públicas, como tomar tiempo libre para darnos un descanso emocional o tener pensamientos de bondad y perdón hacia uno mismo (11). Por supuesto esto no significa ignorar nuestras debilidades ni dejar de trabajar sobre nuestros aspectos negativos, pero siempre con una actitud de amabilidad.

Si una meditación en la que tengamos pensamientos de bondad hacia uno mismo nos cuesta, podemos evocar la compasión hacia otra persona y posteriormente asociar ese sentimiento a una imagen nuestra.

La autocompasión no se basa en juicios positivos o evaluaciones, es una forma de relacionarnos con nosotros mismos. Se siente autocompasión no por ser especiales sino por ser humanos. No hay que creerse mejor que otro para sentirse bien consigo mismo. La amabilidad hacia uno mismo, ofrece más estabilidad emocional frente a la autoestima y es un mejor indicador de la felicidad (12).

Los estudios realizados sobre la autocompasión indican que esta tiene un efecto amortiguador sobre los acontecimientos negativos en nuestra vida (13) y que los individuos más autocompasivos tienden a tener una mayor satisfacción con la vida, más inteligencia emocional, vida social, menor ansiedad, depresión, vergüenza y miedo al fracaso (14-18).

También se ha comprobado su influencia sobre el dolor, asociándose con un mejor funcionamiento psicológico en los pacientes con dolor crónico (19-20).

Una meditación que nos ayuda a cultivar la autocompasión es la meditación metta (21), palabra de origen pali, que puede traducirse por amabilidad afectuosa. Esta técnica está inspirada en los escritos de Buddhaghosa, un monje budista del siglo V.

La práctica tiene una estructura que consta de cinco partes, cada una de las cuales puede durar 5 o 10 minutos.

Cuando las cosas van mal, Soy compasivo

Se repiten frases que varían según la parte que practicamos.

Las frases pueden ser:

— Que esté a salvo

— Que sea feliz

— Que esté sano

— Que viva a gusto

Y la estructura consta de:

1º Desarrollamos metta hacia nosotros mismos

2º Metta hacia un buen amigo/a

3º Metta hacia una persona indiferente

4º Metta hacia una persona difícil

5º Metta hacia todos los seres

Metta. Mettā (Pāli) o maitrī (sánscrito) ha sido traducido como amabilidad con cariño, “simpatía,” “benevolencia,” “amistad,” “buena voluntad,” “amor,” o “interés activo por los demás”

La práctica de la meditación, cultivando la atención plena, cambiando la emociones destructivas por positivas y siendo amables con uno mismo, nos ayuda a regular nuestras emociones, observándose en nuestro cerebro una mayor activación prefrontal izquierda, que se relaciona con parámetros cognitivo-afectivos de carácter positivo, predisposición a estados de ánimo positivo, aumento de habilidad para afrontar estados de ánimo negativos y facilidad para suprimir voluntariamente el afecto negativo.

Descargar Pdf. Completo. MEDICINA NATURISTA, 2014; Vol. 8 – N.º 2: 19-23 . Meditación y emociones Dr. Juan José Gálvez Galve Depto. Medicina, Psiquiatría y Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza. I.S.S.N.: 1576-3080

 

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